Antes de las rutas coloniales, los territorios zulianos eran hogar de pueblos como los wayuu, añú, barí y yukpa. Sus vínculos con el agua, el comercio y el territorio siguen siendo esenciales para entender el estado: los añú, por ejemplo, dieron forma a la vida en palafitos de la laguna de Sinamaica.
Maracaibo fue fundada en el siglo XVI y creció como puerto del lago, punto de salida de los productos de la región andina y de entrada de mercancías. Durante la colonia se convirtió en un enclave estratégico del occidente.
En 1823, la batalla naval del Lago de Maracaibo se convirtió en un episodio decisivo para la consolidación de la independencia venezolana. Un siglo después, el descubrimiento de petróleo en la cuenca transformó la escala económica y urbana de la región.
Hoy, Zulia reúne esa memoria histórica con una identidad cultural que sigue siendo profundamente local: la gaita, la devoción a La Chinita, las artesanías wayuu y una manera muy particular de hablar.